Por qué los itinerarios educativos son clave en el mundo actual
Después de 35 años trabajando en el ámbito de la educación y dirigiendo colegios de éxito en tres países diferentes, mi convicción de que la forma en que entendemos y abordamos la educación debe cambiar es hoy más firme que nunca.
La educación ya no puede seguir siendo un camino lineal, como lo fue durante la Revolución Industrial. Hoy debe reflejar y reconocer que la forma tradicional de acceder al mundo laboral ha cambiado para siempre.
El cambio en el mundo laboral
El mercado laboral está transformándose como consecuencia de la tecnología, la incertidumbre económica, los cambios demográficos, la fragmentación geoeconómica y la transición hacia una economía más sostenible.
El Foro Económico Mundial prevé que esta transformación estructural del mercado laboral afectará al 22 % de los empleos de aquí a 2030, con la creación de 170 millones de nuevos puestos de trabajo y el desplazamiento de otros 92 millones.
Los días en los que una persona trabajaba para la misma empresa durante 10 o 15 años han quedado atrás, tanto porque los empleados buscan nuevos retos como porque las empresas necesitan nuevas competencias para afrontar nuevos desafíos.
No sorprende, por tanto, que los empleadores esperen que el 39 % de las competencias básicas de los trabajadores cambien de aquí a 2030. Mientras tanto, la resiliencia, la flexibilidad, la agilidad, el pensamiento creativo, la curiosidad y el aprendizaje permanente están cobrando cada vez más importancia y se encuentran entre las competencias más valoradas actualmente por las empresas.
En resumen, la permanencia en un mismo puesto de trabajo ya se encuentra cerca de mínimos históricos y es probable que siga reduciéndose. La combinación de los rápidos avances tecnológicos, las nuevas expectativas de los empleadores y la evolución de las prioridades de los trabajadores apunta hacia cambios de empleo y de carrera profesional cada vez más frecuentes después de 2030, con la actualización continua de las competencias convirtiéndose en la norma y no en la excepción.
Nosotros lo llamamos el “efecto nenúfar”: el reconocimiento de que, hoy en día, las personas pasarán de una oportunidad profesional —un nenúfar— a otra con mucha más frecuencia que antes.
La analogía se basa en que los nenúfares actúan como islas flotantes que proporcionan a las ranas acceso a alimento, regulación de la temperatura, vías de escape y espacios para reproducirse. Y la forma más eficiente de llegar de uno a otro es haciendo aquello para lo que su anatomía está mejor preparada: saltar.
El impacto de todo esto en la educación ha sido enorme.
Un documento que acredite los logros académicos de un estudiante a los 16 o 18 años ya no es suficiente ni define su futuro.
En la educación superior ocurre algo parecido: tener un título universitario ya no garantiza un empleo. Es más, hoy hay muchos graduados, con uno e incluso dos títulos, que no consiguen acceder al mercado laboral y se enfrentan a opciones de empleo limitadas.
He hablado con demasiados jóvenes brillantes que hicieron todo lo que se esperaba de ellos, obtuvieron buenas calificaciones y títulos universitarios y, aun así, se encontraron con la puerta del mundo laboral cerrada.
La capacidad de adaptarse, tener la confianza necesaria para afrontar nuevos retos y desenvolverse en entornos diferentes nunca había sido tan importante.
La educación necesita nuevos itinerarios
Como consecuencia de este cambio de enorme magnitud, la educación escolar está evolucionando rápidamente y los itinerarios educativos tradicionales se están modernizando.
En Ariston Education creemos que un itinerario educativo en la etapa escolar es una secuencia estructurada de varios años de asignaturas, experiencias y acreditaciones, organizada en torno a un amplio ámbito profesional o campo de estudio.
No es lineal y busca conectar los contenidos académicos con su aplicación en el mundo real, acompañando a los estudiantes desde la exploración y el descubrimiento hasta la preparación y la adquisición de las competencias necesarias para continuar sus estudios o incorporarse al mundo laboral.
Después de haber liderado esta transformación en colegios de tres países, estoy convencido de que es el cambio más importante que he vivido en mi carrera dentro de la educación.
En Ariston Education creemos firmemente que los itinerarios educativos conducen a la excelencia educativa.
Por qué los itinerarios educativos son clave
Los itinerarios se han convertido en un elemento central de la educación escolar por varias razones interrelacionadas.
En primer lugar, conectan el aprendizaje con un propósito.
Los estudiantes se implican más cuando pueden ver cómo lo que aprenden hoy se relaciona con las posibilidades que tendrán mañana.
Un itinerario —ya sea en el ámbito de la salud, la tecnología, las artes o los oficios— convierte asignaturas que pueden parecer inconexas en una narrativa coherente, con un horizonte académico o profesional visible.
Sin itinerarios estructurados, el acceso a experiencias educativas de calidad, como prácticas, certificaciones o asignaturas avanzadas, depende demasiado del capital social de cada familia. Los itinerarios formalizados democratizan ese acceso al integrarlo en el currículo para todos.
En segundo lugar, un itinerario bien diseñado combina conocimientos académicos con competencias técnicas y transferibles, como la resolución de problemas, el trabajo en equipo o la comunicación.
Esto prepara mejor a los estudiantes para un mercado laboral que valora la capacidad de aprender y adaptarse, y no solo las titulaciones.
Al mismo tiempo, cuando los jóvenes perciben que lo que estudian es relevante, disminuyen las tasas de abandono escolar.
Los itinerarios ofrecen hitos intermedios —certificaciones, portfolios y experiencias de aprendizaje vinculadas al mundo laboral— que ayudan a mantener la motivación durante toda la etapa escolar.
En tercer lugar, un itinerario claro facilita el paso a la educación superior o al empleo, porque el estudiante llega con créditos transferibles, acreditaciones reconocidas o experiencia demostrable, y no únicamente con un título académico genérico.
En cuarto lugar, los itinerarios impulsan el diseño curricular, a medida que las tradicionales divisiones entre asignaturas dan paso a contenidos integrados y organizados en torno a temas.
Por ejemplo, un itinerario de ciencias de la salud podría combinar biología, estadística y comunicación en un único proyecto sobre datos de salud pública, haciendo que los contenidos tengan un propósito claro en lugar de parecer arbitrarios.
En quinto lugar, los itinerarios convierten a los estudiantes de receptores pasivos en protagonistas de su propio aprendizaje.
Elegir una trayectoria, establecer objetivos intermedios y reflexionar sobre el progreso desarrolla la autonomía y la capacidad de tomar las riendas del propio aprendizaje, competencias que perduran mucho más allá de una asignatura concreta.
Algunos de los aprendizajes más significativos que he presenciado no tuvieron lugar en un aula, sino en una planta de hospital, en un estudio de diseño o en un taller.
En sexto lugar, los itinerarios también pueden impulsar las alianzas con empresas y con la comunidad, a medida que los colegios buscan establecer vínculos más estrechos con empleadores, universidades y organizaciones de la sociedad civil.
Estos colaboradores pueden participar en el diseño de los currículos, acoger experiencias de aprendizaje vinculadas al mundo laboral y validar acreditaciones, difuminando la línea entre el aula y el mundo real.
Por último, los itinerarios desempeñan un papel fundamental a la hora de medir el éxito, ya que la evaluación de los resultados educativos está ampliándose más allá de las calificaciones de los exámenes para incluir resultados posteriores a la educación escolar: matriculación, permanencia en los estudios, obtención de acreditaciones y empleo en un ámbito relacionado con el itinerario elegido.
Esto permite mantener el foco en el impacto a largo plazo.
Hacia una educación más personalizada y orientada al futuro
El resultado es un cambio desde un modelo único para todos, concebido como una cinta transportadora, hacia un sistema más personalizado y orientado al futuro, en el que la relevancia y la preparación son los motores del éxito.
En Ariston Education creemos en itinerarios para la excelencia.
Una educación mejor está a nuestro alcance.
Si quieres ver cómo se traduce esto en la práctica, estaré encantado de enseñarte uno de nuestros colegios 😊